La fuga de Alcatraz, nació la leyenda

Como ya he contando en el anterior post, Alcatraz era la prisión de mayor seguridad de los Estados Unidos. Por lo que cada intento de fuga era muy sonado. Hubo hasta 14 intentos de fuga, de los cuales, dicen,  sólo en el decimotercero se consiguió. Aunque las fuentes oficiales cuentan que murieron en las aguas frías (la temperatura del agua es de 12 grados), nunca se encontraron los cuerpos, sólo sus ropas se hallaron al otro lado de la bahía.
El 11 de junio de 1962, tres ladrones de bancos: Frank Lee Morris y los hermanos John y Clarence Anglin, realizaron su plan de fuga. Los medios que utilizaron fueron sencillos. Escarvaron con simples cucharas los túneles que llevaban hasta el agua a partir de unos conductos de ventilación mal vigilados.
Los reos estaban apuntados a un taller de habilidades artísticas en la cárcel y se les daba bien la pintura. En la partes posterior de las celdas de los reclusos del bloque B, había un pasillo no vigilado de aproximadamente 1 metro de ancho con conductos de ventilación. A partir de ellos, realizaron los agujeros con una cuchara de metal soldada con plata,  una moneda de diez centavos y un taladro eléctrico improvisado a partir de una aspiradora robada.
El motor del ventilador y el aparato fueron sustituidos por una rejilla con el espacio suficiente para que los presos pudieran atravesarlo. Robando una cuerda de carburo de silicio del taller de la cárcel, los condenados habían extraído los remaches de la rejilla y los reemplazaron por otros de imitación hechos de jabón. También hurtaron varios impermeables para usarlos como balsa en su huida.
Y la pregunta que se harán es, ¿y nos les oyeron taladrar?. Pues bien, todo estaba calculado. El ruido era disimulado con el sonido del acordeón durante la hora diaria de música. ¿Y cómo lograron esconder los agujeros?. Muy sencillo, dibujaron las rejas de los conductos de ventilación en un cartón para tapar los agujeros. Además, realizaron cabezas de pasta con pelo cogido de la barbería de la prisión y las colocaron encima de sus respectivas camas para despistar a los guardias durante el recuento. En la actualidad, estas cabezas se muestran al pública en la visita guíada.
La investigación oficial del FBI tuvo la ayuda del preso, Allen West, que también formaba parte del grupo de los fugitivos. Dicen que no huyó porque no consiguió abrir la rejilla de ventilación de su celda a tiempo o bien porque le entró miedo. Se tiene certeza que consiguieron llegar hasta el mar. Sólo se encontraron sus ropas en la isla del Ángel y una cartera con fotos de familiares que se relacionó con uno de los presos. No se llego a saber nada más de los presos.
A partir de esta  historia nació la leyenda. Se han realizado varias películas sobre la fuga. La más famosa es La fuga de Alcatraz (Escape from Alcatraz), fue estrenada en 1979, dirigida por Don Siegel y protagonizada por Clint Eastwood.

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